Los cuentos del Chiribitil es una de las colecciones fundamentales de la literatura infantil en la Argentina, publicada a fines de los ’70 por el Centro Editor de América Latina.
La colección se inició en 1976 con dirección de Delia Pigretti. Así aparecieron los primeros diez títulos y la serie se interrumpió para ser relanzada (desde el primer número) al año siguiente en entregas semanales (con tiradas de ¡50 mil ejemplares!) que se vendían en kioscos de diarios y revistas a precio popular.
Los primeros títulos de Los cuentos del Chiribitil surgieron a partir de un concurso organizado por la editorial en 1975 para descubrir nuevos autores de literatura infantil. El Primer Premio correspondió a El señor Viento Otto, de María Rosa Finch, y el Segundo Premio a La carta de Tilín, de Gladys Mayo de Rubio. Ambos cuentos fueron publicados con ilustraciones de Ayax Barnes.
Tras la muerte de Delia Pigretti, Boris Spivacow —Director del Centro Editor de América Latina— le encargó la dirección de la colección a Graciela Montes, quien ya trabajaba en el CEAL desde 1971.
Cabe destacar que el diseño de Los cuentos del Chiribitil —formato álbum, 24 páginas— fue obra de Oscar “Negro” Díaz, a cargo de la dirección del Departamento de Arte de la editorial. Este diseño incorporaba detalles de vanguardia para la época: la aparición en tapa del nombre del ilustrador, al mismo nivel tipográfico que el escritor; y la profusión de imágenes, con la inclusión de una ilustración a doble página central, sin texto, en cada uno de los libros.
Como ocurrió con otras obras representativas de la literatura infantil de esa época, la colección no escapó a la censura militar. Este episodio lo cuenta el mismo Boris Spivacow entrevistado por Delia Maunás: “En Mendoza la prohibieron: uno de los cuentos se llamaba Los zapatos voladores —eran los comienzos de la dictadura militar—. en Los zapatos voladores el protagonista es un cartero empleado de la Municipalidad que reparte la correspondencia y al cual no le alcanza la plata para poder comprarse zapatos. La gente del pueblo se reúne y organiza una colecta. La delegación del tercer cuerpo del ejército en Mendoza consideró que ese era un llamado a la subversión, y la colección fue prohibida. Pensamos hacer una presentación ante el tercer cuerpo en Córdoba, del cual dependían el de Mendoza y el de San Luis, pero después pensamos que si le pedíamos a Córdoba lo más probable sería que en Córdoba también la prohibieran, entonces nos quedamos en el molde. La colección fue prohibida allí, y chau.”
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Fuente:
blog imaginaria.com.ar