José Bonomi

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Etapa previa al Séptimo Círculo

La Venus Calchaquí, Ediciones de Nuestra América, 1924.
Primer premio Salón de Pintura y Grabado (1925)
Espantapájaros (Al Alcance de Todos), Editorial Proa Buenos Aires, 1932

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El Séptimo Círculo (1945-1983)

Emblema del caballo de ajedrez, para El Séptimo Círculo, diseñado e ilustrado por Bonomi.
Originales portadas Evvie
Portada para El Hombre XYY
Portada para El Traficante de Nieve
Portada para 30 Manhattan East
Portada para La Bestia Debe Morir

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Colección Piragua

Originales de las portadas de la colección Piragua
Los Días de Suerte (original)
Las Leyes del Juego (Original)

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Otros trabajos

Colección Buen Aire (Emecé)

Ilustraciones para Poesías Argentinas de Emecé.
Ilustración de la serie de litografías de “Caminantes y Pregoneros”,
para la Municipalidad de Buenos Aires (1948)

José Bonomi

José Bonomi nació en Cosenza, Italia, en 1903, pero a los tres años, sus padres emigraron y se radicaron en Buenos Aires. Con el tiempo, se hizo ciudadano argentino. Fue pintor, escenógrafo, grabador, dibujante y docente. La influencia italiana se hizo sentir en su formación: comenzó sus estudios de pintura con el profesor florentino Francesco Parisi y los continuó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, donde más tarde impartió clases de pintura y grabado.

En 1921, a sus 18 años, Bonomi empezó a colaborar con la revista Jockey Club y más tarde con Plus Ultra. En 1924, ilustró La Venus Calchaquí, de Bernardo González Arrili, y en 1926, pasó a trabajar con la editorial Gleizer donde, entre otras portadas, hizo la de Lunario Sentimental (segunda edición), de Leopoldo Lugones. Trabajó con las revistas Caras y Caretas, Plus Ultra, Martín Fierro y El Hogar; y con otras editoriales tan disímiles como “Tor” y la “Revista Sur”. Su estilo de esa época era notablemente distinto al geométrico que desplegó en El Séptimo Círculo. Estaba más bien emparentado con Aubrey Beardsley, con ciertas variantes locales y tardías del art nouveau (Alejandro Sirio), pero también con la transición al art déco. Bonomi adoptaba con seguridad el estilo que mejor convenía a los textos que debía ilustrar y que leía con mucha atención. 

Viajó por primera vez a Europa en 1927. Recorrió España, Francia e Italia. En Madrid, asistió a las tertulias literarias del Café Pombo y de la Granja del Henar, en las que brillaban los dos Ramones, del Valle Inclán y Gómez de la Serna. Ortega y Gasset lo invitó a realizar su primera muestra individual en los salones de la Revista de Occidente, que tuvo muy buenas críticas. En Francia frecuentó al llamado grupo argentino de París. 

En 1925 ganó el primer premio en el Salón de Pintura y Grabado; y ese año entró al diario La Prensa, para ilustrar el suplemento cultural. Trabajó allí durante 30 años hasta llegar a ser nombrado Director Artístico. Ese mismo año alquiló un taller, que compartió con el escultor español Pepe Lorda. Estaba en una vieja casa en la avenida Belgrano al 500, al lado de los estudios de los pintores Emilio Centurión y Jorge Larco y de los escritores Leopoldo Marechal e Ilka Krupkin. De esa vecindad, nacieron los vínculos que Bonomi estableció con otras figuras de aquel período: Emilio Pettoruti, Xul Solar (que le hizo una carta astral), Raúl y Enrique González Tuñón, Nalé Roxlo, Norah Lange y César Tiempo.

En 1932, ilustró la portada de “Espantapájaros (al alcance de todos)”, de Oliverio Girondo. El poeta hizo desfilar ese año un muñeco de cartapesta, de casi 3 metros de altura, que recreaba el personaje de la tapa de Bonomi. Lo hizo pasear por las calles de Buenos Aires en una carroza fúnebre para promover su libro.

Bonomi formó parte del primer grupo de plásticos argentinos que se desempeñaron como escenógrafos. En 1936, hizo la escenografía de La discreta enamorada , de Lope de Vega, dirigida por Antonio Cunill Cabanellas en el Teatro Cervantes. Un año después, la de Cyrano de Bergerac, de Rostand, y en 1957, la de Los mellizos, de Plauto, entre otras. 

El Séptimo Círculo (1945-1983)

En 1945, la Editorial “Emecé” comenzó a publicar la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, dedicada casi exclusivamente a policiales. A lo largo de casi 40 años, Bonomi ilustró más de 300 tapas para esta colección que rescató las formas del relato clásico policial inglés.  Muchos años después, al recordar la colección, Bioy Casares atribuyó al diseño de portada y al emblema de El Séptimo Círculo -un caballo de ajedrez- buena parte del éxito.

Al presentar las figuras como un enigmático rompecabezas, Bonomi optó por una visión que lo emparentaba con el cubismo y que, en algunas oportunidades, era casi abstracta. Las líneas rectas, la composición en cruz, la combinación de dos colores más el blanco y el negro hacían que las tapas se reconocieran con facilidad. Si se reeditaba un título, Bonomi no repetía la portada de la primera edición; creaba otra nueva. Así procedió, por ejemplo, con Evvie, de Vera Caspary. En sus comienzos, las ilustraciones de la colección eran viñetas; después los dibujos se hicieron bidimensionales, más geométricos y con un uso acentuado de la simetría. 

En casi cuatro décadas, de 1945 a 1983, José Bonomi realizó más de trescientas ilustraciones para El Séptimo Círculo, de Emecé. La colección fue concebida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en un momento en que el género policial era considerado una lectura sin valor literario, destinado al entretenimiento popular, y cuyas tapas se acercaban más a la estética morbosa del pulp fiction que a la geometría casi abstracta y cubista de Bonomi. Fue precisamente esa serie de novelas, con las tapas de Bonomi, la que terminaría por consagrar la noble condición del género.

“Al realizar las tapas de esta colección nunca he intentado una explicación de la obra, no me he dejado atrapar por la mera anécdota, sino que he buscado una composición de los personajes, acaso una simbolización o he partido de algún elemento significativo para estilizarlo. Aunque no se vea, existe en todas esas tapas una trama previa; hay divisiones armónicas generalmente por mitades con contrastes simultáneos y colores plenos. En resumen, todas ellas esconden una cruz que establece las simetrías, son bidimensionales y apelan a la planimetría” (Bonomi, 1977).

Además de El Séptimo Círculo, ilustró algunas portadas de otras colecciones de Emecé, como “Novelistas Argentinos Contemporáneos”, “Las Puertas de marfil” y “Piragua”. Para esta última, combinó sus grillas características con collage, y un lenguaje más expresivo y cercano a la pintura y las técnicas mixtas, con las que él trabajaba en otros encargos y obras plásticas personales. 

También llegó a trabajar para la secretaría de la Municipalidad de Buenos Aires: Publicó en 1948 “Caminantes y Pregoneros“, una serie de litografías sobre personajes característicos porteños, realizó 140 grabados para una Guía del Jardín Zoológico y pintó un mural en el hall de entrada del Teatro General San Martín.


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Esta entrada fue hecha por Juan Dellacha, a partir de las entradas y aportes de Florencia Capella, Sofia Palma Echeverria, Paula Clausse y Lila Majul.

Se agradece a Lewis Heriz por compartir tapas de El Séptimo Círculo.


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Título: Colección El Séptimo Círculo
Ilustrador/a: José Bonomi
Escritora: Varios
Edición: varias
Lugar y editorial: Buenos Aires, Emecé
Año: 1945-1983
Cubierta delantera
Categoría: Novela
Tema: Policial
Técnica: litografía/grabado

Fuentes