Los Cuentos de Polidoro



 

A modo de introducción:

  • El CEAL publicó los Cuentos de Polidoro en 1967 y 1968.
  • Eran libros de tapa blanda que se vendían en los kioscos. Salieron 80 títulos.
  • De la mano de Boris Spivacow, junto a un entusiasta y creativo grupo de colaboradores, este proyecto editorial de vanguardia se sostuvo en nuestro país.
  • Sus colecciones promovieron la democratización de la cultura nacional y universal a través de materiales accesibles, atractivos y de excelente calidad para todas las edades.

 

La colección:

En Los Cuentos de Polidoro no aparecía el nombre del autor, ni el del ilustrador en la tapa; sí el número del cuento dentro del elefante. En la contratapa había una publicidad. En algunos números de 1968 aparecía una publicidad diferente. En 1976 volvieron a publicarse en otro orden y con una numeración diferente, que ya no aparecía en la tapa sino en la contratapa en caracteres muy pequeños. En 1977 se reeditaron de nuevo con otra numeración. Por ejemplo: Aladino y la lámpara maravillosa es el número 2 en 1976 y el número 6 en 1977. Hay una edición de 1985 que vuelve a tener el número en la tapa, pero ya no dentro del elefante sino a un costado. El orden y la numeración de los títulos también es diferente. Finalmente, en 1991, volvieron a aparecer con tapas más gruesas en las cuales figuraban los nombres de los autores. No tenían numeración alguna y , en vez de Cuentos de Polidoro, pasaron a llamarse Los hermosos libros.

Las ediciones eran muy buenas en cuanto a impresión, la estética era tan plástica que había que ir descubriendo algunas cosas propias del idioma de cada dibujante que no eran las que uno podía ver a primera vista. Cada ilustrador tenía su propia impronta, muy diferente de los demás de la colección, lo cual enriquecía aún más ese disfrute visual. Por lo general los elementos que utilizaban eran simples, como marcadores, crayones, acuarelas y lápices. Las imágenes de Sábat en estos cuentos tienen simpleza y densidad al mismo tiempo, lo que las hace potentísimas. Con algo de la Nueva Figuración, algo de Dubuffet, algo de Submarino amarillo, del grupo Cobra, y a la vez una mirada muy personal. Los dibujos de esta colección respiran libertad y poesía, realizados por artistas que ponían “toda la carne al asador” en lo que hacían, con una manera de plantarse que va más allá de que la obra fuera para niños o para adultos, para prensa, para un afiche, al punto que siguen siendo apetitosos al paladar contemporáneo. Podemos decir que estas ilustraciones constituyen verdaderas obras de arte con un nivel altísimo de calidad que alcanza picos en collages de Ayax Barnes, cuyas figuras humanas de mirada serena y porte estatuario, sus trazos gruesos y sus formas estilizadas conviven con trozos de diarios, de encajes, de fotografías y grabados, de telas de diversas texturas en un todo colorido que juega con grandes superficies en blanco. O en los dibujos fuertemente satíricos de Napoleón con derroches de color y acotaciones verbales en cursiva, flechas y todo tipo de indicaciones al pequeño lector. O en las siluetas tiernas de Pinocho, Don Quijote y Sancho con fuertes trazos en negro y pinceladas de color. O en los paisajes poéticos de Gioia Fiorentino. En general, para no ser injustos, debemos considerar el corpus completo de los libros de Polidoro como una excelente muestra de la creatividad plástica argentina que en esos años se alió a las nuevas corrientes del diseño.

Los libros de Polidoro son una producción cultural que debería ser un clásico, no una colección de culto como es en este momento entre los ilustradores. Lamentablemente el Centro Editor ya no existe más, y las ilustraciones originales se han perdido. Algunos de los dibujantes se exiliaron en Europa, como Ayax, que murió en Barcelona; Napoleón, que trabaja en París, y Grillo, que está en Londres. Sábat no ha vuelto a hacer ilustraciones de cuentos para niños aunque su obra siguió moviéndose y sorprendiendo desde diversos lugares, como un narrador impecable en tema de imágenes. Él y todos estos autores (ya que los ilustradores son autores de la narración en imagen) no han mezquinado la emoción y la búsqueda en el trabajo a realizar, sin prejuicios, más allá del público que sea el destinatario de la obra (niños). Es una cuestión de coherencia e ideología, pero además de calidad artística y humana.

 


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Páginas consultadas:

https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/17-6989-2011-04-26.html)

http://planlectura.educ.ar/wp-content/uploads/2016/01/Cuentos-de-Polidoro-Los-cl%C3%A1sicos.pdf

Integrantes:

Camila Amado, Lucía Gimenez y Brenda Diaz Aberastury.