Quirino Cristiani

BIOGRAFÍA

Quirino Cristiani nació el 2 de julio de 1896 en Santa Giuletta (Italia), era el menor de cuatro hermanos. En el año 1900 su padre perdió el trabajo y su familia decide emigrar a Buenos Aires en busca de un mejor futuro. Cristiani se crió en la vorágine de las calles de la próspera ciudad porteña de aquel entonces donde encontró amigos y adoptó la lengua castellana. De ahí que él se consideraba primero un porteño y luego un argentino. En su adolescencia Quirino mostraba gran habilidad para con el dibujo. Durante la escuela secundaria se escapaba para tomar clases de dibujo con maestros como Lorenzo Gigli, Alfredo Guido y Ángel Vena.  Al terminar sus estudios secundarios hizo un breve paso en la Academia de Bellas Artes. Luego encontró trabajo dibujando caricaturas para los diarios, que en esa época publicaban muchas historietas y sátiras políticas. Cristiani encontró el escenario propicio para desarrollar un humor sagaz y picaresco que le permitió convertirse en un dibujante conocido en el medio.

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En 1916, sucedieron las elecciones nacionales donde ganó la presidencia Hipólito Yrigoyen por el partido de la Unión Cívica Radical (UCR), poniendo fin a los treinta y seis años de gobierno del partido conservador PAN. La política de Yrigoyen le concedió a la prensa una libertad sin precedentes. Sin embargo, los medios no tardaron en volverse contra él, criticándole varias de sus medidas. En poco tiempo de gobierno, Yrigoyen había recibido el sobrenombre de “Peludo” principalmente por su carencia de arreglo personal y sus desarreglos en la política social.

Mientras tanto Federico Valle, otro inmigrante italiano y uno de los mayores productores de cine de animación a nivel global de aquella época, tenía una productora y creó el primer noticiero argentino semanal llamado “Actualidades Valle”, que se emitía cada jueves en los cines locales, y contrató a Cristiani para que realizara una caricatura de humor político para el final de cada uno de sus noticieros.

Luego de que los dibujos de Cristiani comenzaran a ganar popularidad, Valle le propuso al joven Cristiani darle movimiento a esos dibujos, para hacerlos así más llamativos aún. De esta manera y luego de un exhaustivo estudio, Quirino desarrolló su técnica de animación desde su propia inventiva y con mínimos recursos. En ese entonces, decidió rodar cuadro a cuadro en la terraza de una casa, usando la luz solar como fuente lumínica, debido a esto último podemos observar a lo largo de sus primeras obras cambios dramáticos en la iluminación, algunas de ellas estando sobre iluminadas en contraste a otras demasiado oscuras. Desde este primer film Cristiani usó su propia técnica de dibujo: creó un monigote a semejanza del presidente de la Nación en cartulina, recortando la misma en las diferentes piezas anatómicas y luego articulándolas con hilos. Acto seguido, realizó una filmación cuadro a cuadro, efectuando movimiento en cada una de las piezas, técnica que perfeccionó en sus producciones siguientes y que luego patentó.

Para 1916, el noticiero “Actualidades Valle” incluyó en el final, un corto de animación llamado “La intervención en la provincia de Buenos Aires” realizado por Cristiani. El corto tenía como tema lo sucedido en la intervención del presidente Yrigoyen en dicha provincia.

El público argentino quedó anonadado e intrigado por dicha ilusión, lo cual convirtió este trabajo en un éxito. Con estos resultados, Valle le propuso realizar el mismo trabajo adaptado al formato de largometraje, que se convertiría en el primer film animado de la historia: El Apóstol (1917).

 

/01  EL APÓSTOL

A Cristiani le llevó un año realizar “El Apóstol” trabajando él solo en la animación de los 58.000 cuadros (14 cuadros por segundo) que contuvo el film. Para lograrlo construyó una máquina con manivelas, pedales, poleas y una cámara fotográfica colocada de manera cenital. Los personajes fueron diseñados por Diógenes “El Mono” Taborda, un conocido dibujante de historietas. También participó el Arquitecto Andrés Ducaud realizando una maqueta para la secuencia final donde se incendiaba Buenos Aires.

El film era una sátira. Trataba del presidente Hipólito Yrigoyen ascendiendo a los cielos en busca de los truenos de Jupiter, el dios mitológico, con el fin de limpiar a 9 Buenos aires de toda inmoralidad y corrupción. Como resultado de esta travesía la ciudad queda en cenizas. Al analizar la obra de Cristiani se denota la preocupación por la enorme corrupción que rodea a los funcionarios de Yrigoyen si que él lo note, mientras él tiene sueños utópicos de como limpiar al país. Este film se basó en los cortos políticos de animación cuadro a cuadro que Quirino realizaba para la productora de Valle.

“El Apóstol” tuvo su estreno el 9 de noviembre de 1917, con un éxito impactante y permaneció casi un año en cartel. Pero, la prensa no escribió sobre Cristiani, sino que le dedicó los elogios a Valle y a Taborda. En ese entonces la figura del productor tenía mayor peso que la del realizador. Sin embargo, el éxito de “El Apóstol” no se repitió.

Al año siguiente, en 1918, Cristiani realiza el segundo largometraje de animación de la historia del cine. Este hacía referencia a un episodio ocurrido durante la primera guerra mundial que todavía estaba en curso. Trataba sobre el hundimiento de la goleta Monte Protegido por parte de los alemanes, esto había provocado manifestaciones del pueblo Argentino exclamando el abandono de la neutralidad por el apoyo a los aliados. El film duró solo un día en cartelera, la prensa no mencionó su existencia y fue confiscado por el Ministerio de Relaciones Exteriores para evitar una situación diplomática adversa con Alemania. Irónicamente, el segundo largometraje animado de la historia desapareció y curiosamente a ésta realización le tocaría acabar como su mismo nombre lo indicaba “Sin Dejar Rastros”.

Durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, Cristiani se dedicó a hacer películas de actualidad, humorísticas y científicas. En 1923, realizó dos films sobre el boxeador Luís Ángel Firpo, llamadas “Firpo-Brennan” y “Firpo-Dempsey”. En 1924, “Uruguayos por siempre” estaba basada en la victoria del equipo de fútbol de la rivera oriental. En 1924, inspirado con la visita de Humberto de Saboya a la Argentina, realizó “Humberto de Garufa”. Para 1925, con la colaboración de los profesores José Arce y Oscar Ivanisevitch, realizó dos cortos sobre cirugías, llamados “Rinoplastia” y “Gastronomía”. En 1927 se convirtió en director de publicidad de la MGM de Buenos Aires, pero igualmente continuó, por su cuenta, realizando comerciales basados en la animación. De a poco, comenzó a formar sus propios estudios en la calle Sarmiento 2121.

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./02 PELUDÓPOLIS

En 1928, Hipólito Yrigoyen fue reelecto para ser presidente de la Argentina. Cristiani, pensaba que él estaba muy dominado por la corrupción de los líderes su partido; y decidió realizar su tercer largometraje de animación, “Peludópolis”, éste fue el primer film de dibujos animados con sonido. Para el mismo, se usó el sistema de grabación en disco, donde se grabó los diálogos y también incluía algunas canciones. Utilizó la misma técnica que para sus anteriores obras, pero esta vez la estética era mucho más similar a la de los cómics que él publicaba y la gente estaba acostumbrada a ver.

Después de un año de producción, el 6 de septiembre de 1930, el trabajo sobre “Peludópolis” se vio paralizado por el golpe de estado que sacó a Yrigoyen del gobierno. Los militares se pusieron al frente del país. Cristiani ya había invertido bastante en este film, con lo cual decidió seguir, pero se aseguró de cambiar el argumento de la película, a pesar de que mucho del material producido hasta el momento tuviera que ser desechado. Esto se vio reflejado definitivamente sobre el producto final. Tuvo que sacarle el énfasis puesto en las escenas de Yrigoyen y los tiburones, y agregarle las figuras de los generales como los héroes de la película. También incluyó un personaje llamado Juan Pueblo, que representaba al ciudadano común, para que se convierta en el centro moral de la película. Cristiani, así pudo estrenar “Peludópolis” el 16 de septiembre de 1931 con la bendición del gobierno provisional del General José Félix Uriburu, quien presenció el estreno del film. Él también fue el escritor del guión, fue el productor y por supuesto el realizador.

Fue otra sátira política en la que se mostraba a los piratas bajo el mando de El Peludo abordar la nave del Estado y desalojar a los tripulantes de El Pelado (El entonces ex presidente Marcelo T. de Alvear) y tomar rumbo hacia la isla de Quesolandia. Esto es intervenido por el Gobierno Provisional, representado por un barco de papel, encabezado por el dictador José Félix Uriburu, quienes finalmente toman el poder.

A pesar de los esfuerzos de Cristiani, las cuestiones sociales no favorecieron el entusiasmo del público por el film. La gente no estaba dispuesta a reírse de un gobierno de facto, además, la crisis de la Gran Depresión también había golpeado a Buenos Aires.

Cuando Yirigoyen murió el 3 de junio de 1933, Quirino Cristiani estuvo en el cortejo fúnebre. En sus propias palabras fue “una multitud impresionante y silenciosa”. Sin dudas ver esto lo conmovió. Al volver Quirino retiro de circulación todas las copias de Peludópolis todavía en distribución y las guardó en un depósito.

El fracaso económico de “Peludópolis” casi lleva a Cristiani a la bancarrota. El ya tenía 35 años y una larga carrera en la industria del cine. Pero, no podía competir con las producciones de Disney, ni en la perfección de su tecnología, ni en su poderío económico. Argentina carecía de una industria bien desarrollada para la animación. Los Laboratorios Cristiani comenzaron a especializarse en doblaje y en subtitulado para films extranjeros.

Cristiani solo realizó otros cortos de animación como pasatiempo. A fines de los años treinta, Constancio Vigil contrató a Quirino para producir unos cortos de animación en base a una serie de fábulas que él había publicado. La primera de ellas fue “El mono relojero”. El film era en blanco y negro y esta vez Cristiani se inclinó por la técnica del acetato. Se estrenó en 1938. A pesar de la gran aceptación del público y de que fue premiada, Vigil no quiso continuar el proyecto, por lo que la serie terminó en esta primera entrega. Esta vez Cristiani abandonó la técnica de los recortes y empleó la técnica del acetato empleada por los estudios Disney. En 1941, realizó un corto llamado “Entre Pitos y Flautas” que tocaba el tema del fútbol. Su último film fue “Carbonada” realizado en 1943 y fue premiada por la Municipalidad de Buenos Aires.

 

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.03/ EL MONO RELOJERO

El mono relojero es una película de animación de Argentina en blanco y negro dirigida por Quirino Cristiani según el guión de Constancio Vigil con adaptación de Eleazar P. Maestre sobre el cuento homónimo de Vigil que se estrenó el 10 de febrero de 1938. Las voces y otros sonidos fueron realizados por el actor Pepe Iglesias. Federico Ribas, un dibujante español, tuvo a su cargo la creación de los personajes, Juan Oliva y Bogoslav Petanjek, conocidos como “Kayser” tuvieron a su cargo la animación y Luis Quirino Cristiani -por entonces de 20 años, hizo las tomas. La música y la sonorización eran de José Vázquez Vigo, quien ya había trabajado en Peludópolis. Fue premiada por la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires.

“En el mundo moderno, el cine representa la mejor forma de difusión del pensamiento; por eso es importante que el cine sea usado como medio de educación. (…) Los antiguos apologos y las viejas fábulas, que sirvieron para la educación moral de tantas generaciones y que lo hicieron divirtiendo, mantienen aún hoy, de mares latente, el mismo vigor espiritual. Pero es menester darles una forma nueva, para que adquieran esa inmediatez que no es perceptible en la expresión literaria, ya anticuada. El único modo de hacer resaltar ese conjunto de emociones y sabios ejemplos, de los que siempre tiene tanta necesidad la humanidad, es este: llevarlo a la pantalla traduciendo en lenguaje vivo y directo por medio de dibujos animados

(…) Mi apoyo a Quirino Cristiani para la transposición cinematográfica de mi cuento El mono relojero testimonia concretamente mi deseo de abrir un surco fértil de enseñanza y de sana diversión para nuestro pueblo.” (declaraciones concedidas en 1938 a la revista Cine Argentino por parte de Constancio C. Vigil, autor del cuento El mono relojero).

Esta es la historia: en una relojería hay un monito encadenado que provoca la curiosidad de paseantes y clientes. El monito desea ser libre, y luego de algunos intentos consigue escapar. Se refugia en el bosque, donde sabe como adaptarse al ambiente, y donde su fusil

(herencia de la civilizacion de los hombres) resulta inútil, entre otras cosas porque…es de juguete. El mono decide entonces dedicarse al comercio. Vuelve a la relojería por la noche, roba algunos relojes y, nuevamente en el bosque, trata de venderselos a los animales; clientela aparentemente muy fértil por el hecho de que ni siquiera uno de ellos posee un reloj. El intento termina en humillaciones e incomprensiones; tanto es así que el mono apenas consigue lo suficiente para sobrevivir. No queda otra opción que volver a la relojería. Su amo no se muestra hostil, pero esta vez impone condiciones: para comer deberá trabajar. es decir, limpiar todos los días el negocio y la vidriera. Trato hecho: pero no por mucho tiempo. Después de un poco de trabajo manual, el mono vuelve a desaparecer.

La primera etapa de su nueva fuga es una escuela, donde divierte a los niños y donde aprende que sembrar algo significa tener la certeza de obtener frutos en el futuro. De modo confuso, el mono se convence de que no importa lo que se siembre, todo germina como una semilla. Por eso, llena la bolsa con botones, gomas y plumas, vuelve a partir buscando un campo cultivable. Cree haberlo encontrado junto a un pantano. Pero allí hay una cigüeña brutal y despótica que quiere aprovechar la iniciativa para su propio provecho. El mono debe aceptar que la cigüeña es demasiado arrogante la cosecha, reprimiendo sus ansias por tan magra ganancia.

En la última etapa de sus aventuras el mono relojero se encuentra encadenado por un organillero ambulante. Les pide limosna a los paseantes. Un día encuentra al dueño de la relojería quién lo reconoce y se burla de él. Lleno de vergüenza, el mono se cubre el rostro con las manos.

Fue la primera película animada de Argentina con sonido óptico. Cristiani dejó de lado la técnica que había utilizado hasta entonces, de animación con figuras recortadas, y utilizó la moderna con acetatos, para lo cual Cristiani construyó y patentó una mesa de animación con un fanoscopio -esto es un vidrio opaco con una luz debajo- capaz de girar en el plano de la mesa, que hacía el trabajo más fácil.

La película fue financiada y producida por Vigil con 15000 pesos, y el cineasta se encargó de dirigirla y suministrar el personal y la maquinaria técnica para realizarla. Las circunstancias pudieron crear algunas fricciones en su momento, pero tuvo un incomparable valor visto retrospectivamente. El Mono relojero es, de hecho, la única película, entre todas las filmadas por Cristiani, que sobrevivió, por la simple circunstancia de haber sido conservada no en los archivos del autor, que como se sabe fueron víctimas de un incendio, sino en los del productor.

 

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./04 SIN DEJAR RASTROS

Sin dejar rastros fue una película animada muda de Argentina dirigida por Quirino Cristiani sobre su propio guion escrito en colaboración con José Bayoni​ que se estrenó en 1918. La película fue el segundo largometraje de animación del mundo y de ella actualmente no se conocen copias.

Quirino no estaba satisfecho por el tratamiento económico dado por Federico Valle en ocasión de la primera película, y tampoco estaba satisfecho a causa de las molestias intervenciones del productor en su trabajo (imposición de colaboradores, escaso relieve de su nombre en los créditos). Fue un alivio haber sido llamado por Della Valle y Fauvety y recibir de él una propuesta.

Della Valle y Fauvety era presidente de la Gath & Chaves, una renombrada tienda de Buenos Aires. Era violentamente hostil a los alemanes, y le pidió a Cistiani realizará un nuevo largometraje, del mismo estilo que el primero, a propósito del episodio que había tenido como protagonista al conde von LuxBurg. Financiaria la empresa, dejando al cineasta toda la libertad artística y organizativa que deseaba. La propuesta fue aceptada con entusiasmo; la filmación comenzó inmediatamente después de El Apóstol, y hacia mediados de 1918 la nueva película, estaba lista para ser presentada en público.

En Sin dejar rastros, se hacía referencia a un episodio ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, que todavía continuaba, referido al hundimiento de la goleta Monte Protegido por parte de un submarino alemán que había provocado en el país manifestaciones de quienes propugnaban el abandono de la neutralidad y el apoyo a los Aliados, y que finalizó con las excusas del Imperio Alemán.  

“Era una película muy divertida -declara el autor-, en la que contaba este episodio en    clave cómica y ponía en ridículo al plenipotenciario prusiano. Era bastante atrevida, también; la política internacional era el tema más candente de la política interna, y yo había mantenido mi irreverencia sin amordazarla.”

Tanto atrevimiento no agrado a las autoridades, que esta vez intervinieron con mucha dureza. Sin dejar rastros no fue exhibida más que un solo día al público, en el cine Select-Lavalle. Al día siguiente las copias y el negativo fueron secuestrados. Razones preventivas: el episodio ya había pasado a ser un hecho consumado, y despertar su interés en la opinión pública habría significado nuevas tensiones entre los dos gobiernos y, por lo tanto, nuevas dificultades.

La película, después del secuestro, desapareció “Sin dejar rastros”.

“Ese titulo no dice nada a los espectadores de hoy -comenta Quirino Cristiani-, pero resultaba muy claro para los espectadores de entonces. Todos sabían que el conde de Luxburg había sido el de esa idea maniobra del hundimiento. Había dado instrucciones por telegrama a los comandantes navales alemanes. Quería que actuaran perfectamente ocultos, ‘sin dejar rastros’. La frase textual era ‘spurlos versenkt’, que fue inmediatamente traducida, justamente, como ‘sin dejar rastros’ (a decir verdad, la fase, más precisamente, se traduce como “hundido sin rastro”, o “hundido sin dejar rastros”). En suma, ‘sin dejar rastros’ se convirtió en un modo de decir, casi proverbio. Sin embargo las cosas no tomaron el rumbo adecuado: el hundimiento no cobró víctimas, y los sobrevivientes dieron testimonios suficientes como hacer concluir que, en efecto, había sido la Marina prusiana la que había operado.”

 

EL ENCUENTRO CON WALT DISNEY

En 1941, Walt Disney viaja a la Argentina y cuando se enteró de la obra de Cristiani, quiso conocerlo. Disney vió sus películas y quedó muy impresionado con el trabajo de Cristiani. Le propuso contratarlo para que trabaje en sus estudios pero Cristiani rechazó la oferta. Para ese entonces, su empresa había crecido enormemente y se había convertido en uno de los mejores laboratorios de Buenos Aires. También había lanzado un curso por correspondencia para enseñar la técnica cinematográfica y la realización de dibujos animados. No podía dejar su trabajo en la Argentina para viajar a Estados Unidos.

 

INCENDIOS

Desgraciadamente, dos incendios, uno en 1957 y otro en 1961 destruyeron la mayor parte de su obra. Muchos originales, como los negativos de sus películas pioneras en el cine de animación, se perdieron quedando solo algunos de los recortes utilizados para la filmación. Cristiani se alejó del mundo del cine y vivió en el olvido de la gente, por un largo período.

En los ochentas fue homenajeado en la Argentina e Italia. En 1981 fue invitado a su tierra natal y fue galardonado por ser el “Precursor italiano del cine animado mundial”. También fue invitado a su pueblo natal, donde fue homenajeado y se lanzó el libro “Due Volte l`Oceano (Vita de Quirino Cristiani)”, que fue editado aquí por Ediciones de la Flor.

En 1982 el Gobierno Argentino le concede una pensión vitalicia y en 1983 es homenajeado en una muestra realizada por la Escuela Panamericana de Arte, donde se le entrega una plaqueta recordatoria y se proyecta “El Mono Relojero” (único trabajo que se salvó de lo incendios) y un documental donde Cristiani cuenta su técnica de animación. El 2 de Agosto de 1984 fallece en su casa de Bernal.

En el 2007 la productora “The Caravel Animation” realiza el documental “Quirino Cristiani: The mistery of the first animated movies” (“Quirino Cristiani: El misterio de la primer película animada”), ganando premios en los festivales de Trieste, Hispanic Film Festival de Orlando y Animateca.