Ernesto R. García / Oro escondido, La Hostería Misteriosa y El indicio del Gaitero Silbador

Oro escondido
Ilustrador/a. Ernesto R. García [1º de junio de 1941, Ramos Mejía]
Primera edición
Buenos Aires. Editorial Acme
Año. 1969
Tamaño. 12,5 x 19,5 cm, 188 páginas
Colección Robin Hood
Escritor. Franklin W. Dixon

Tapa del libro Oro EscondidoIlustración del libro Oro Escondido

Ilustración del libro Oro Escondido Ilustración del libro Oro Escondido Ilustración del libro Oro Escondido Ilustración del libro Oro Escondido Ilustración del libro Oro Escondido  legales

La Hostería Misteriosa
Ilustrador/a. Ernesto R. García [1º de junio de 1941, Ramos Mejía]
Primera edición
Buenos Aires. Editorial Acme
Año. 1965
Tamaño. 12,5 x 19,5 cm, 188 páginas
Colección Cerro Blanco
Escritora. Carolyn Keene

tapa del libro La Hostería Misteriosa Ilustración del libro La Hostería MisteriosaIlustración del libro La Hostería Misteriosa Ilustración del libro La Hostería Misteriosa Ilustración del libro La Hostería Misteriosa  Ilustración del libro La Hostería Misteriosa legalesguarda del libro La Hostería Misteriosa Ilustración del libro La Hostería Misteriosa Ilustración del libro La Hostería Misteriosa Ilstración del libro La Hostería Misteriosa

El indicio del Gaitero Silbador

Ilustrador/a. Ernesto R. García [1º de junio de 1941, Ramos Mejía]
Primera edición
Buenos Aires. Editorial Acme
Año. 1964
Tamaño. 12,5 x 19,5 cm, 188 páginas
Colección Cerro Blanco
Escritora. Carolyn Keene

Tapa del libro El Indicio del Gaitero Silvador Ilustración del libro El Indicio del Gaitero Silvador Ilustración del libro El Indicio del Gaitero Silvador Ilustración del libro El Indicio del Gaitero Silvador Ilustración del libro El Indicio del Gaitero Silvador  ilustración del libro El Indicio del Gaitero Silvador  Ilstración del libro El Indicio del Gaitero Silvadorlegales

Ernesto Rudesindo García Seijas nació el 1º de junio de 1941en la ciudad de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, y desde muy temprana edad comenzó a dibujar en cada pedazo de papel que le caía a las manos.

Motivado por la admiración a su hermano 12 años mayor, que era dibujante publicitario, decidió a los doce años ingresar a la escuela secundaria de bellas artes, la cual abandonó poco tiempo después por falta de interés en todas las demás materias que no fuesen dibujo.

Su primer trabajo pago como dibujante fue en la Editorial Fascinación, donde debía rellenar los cuadros que faltasen en las novelas ilustradas que venían de Italia. Al poco tiempo comienza a dibujar para la revista Totem una historieta que se llamaba Bill y Boss. Como esta historieta era dibujada anteriormente por otro dibujante llamado García, que se había ido a vivir a Francia, Ernesto decidió agregarse el apellido materno: Seijas.
En el año de 1958 empezó a trabajar para la revista “Bucaneros, el gigante de la historieta”, donde dibujaba a los piratas que daban título a la revista. Era muy joven, 17 años y ya trabajaba rutinariamente en el género, que alguien lo confundió con el ayudante de García por verlo tan pibe llevando los originales de aventuras del Oeste escritas por Alfredo Grassi.
La década del ’60 encontró al joven pero maduro historietista, enrolado en la escuela de Alex Raymond, con trazos cada vez más bellos y poco a poco más personales.
Colaboró para casi todas las revistas argentinas de aquella época: Frontera, Hora Cero, Misterix (donde ilustró en el año 1963 a León Loco, una historia de adolescentes y barcos guionada por Oesterheld), Rayo Rojo y por fin Intervalo.
También por esos años ilustró muchísimas tapas de la colección de libros Robin Hood.

La colección Robin Hood fue una de las colecciones de libros de literatura juvenil más importantes de la Argentina. Editada por la Acme Agency de Modesto Ederra, comenzó en 1941, y siguió ininterrumpidamente hasta principios de la década del 90.

A diferencia de otras editoriales, cuyas colecciones juveniles publican versiones resumidas, o dividen una novela en dos volúmenes, presentándolos como títulos independientes a fin de facilitar su venta, la editorial Acme publicaba los textos completos y en un solo volumen. Sólo se le puede reprochar haber modificado los títulos originales en algunas oportunidades. Varias generaciones de argentinos, muchos de ellos escritores de valía en la actualidad, tuvieron su primer acercamiento a la literatura a través de las páginas de esta colección.